Pasaporte y rotuladores

Escrito por Ana Boyero el . Posteado en Entrevistas, Reportajes

Detrás del oso viajero y bonachón que aparece en todas sus imágenes está Pablo Ientile, un ilustrador y diseñador gráfico que supo dibujarse un plan B a su medida. En 2009 estuvo muy cerca de ganar un concurso, organizado por la marca de ropa Pull & Bear, que consistía en viajar alrededor del mundo haciendo un diario gráfico. Finalmente quedó cuarto y no pudo ser. Dos años después, Pablo seguía pensando en lo mucho que le habría gustado hacer ese viaje, así que tiró de ahorros y creó su proyecto personal: Ilustration around the World.

Como no tenía dinero suficiente para recorrerse el planeta entero, optó por algo más asequible, Europa. “Pero entonces todo el mundo empezó a hablarme bien de Asia: que si la gente era muy maja, que si era precioso, que si era muy barato… Y allí me fui”. Mediante el crowdfunding, Pablo consiguió reunir 2.046 euros gracias a las pequeñas aportaciones de muchos mecenas (y con un empujón final de la marca de vodka Absolut). A cambio él les enviaría, por ejemplo, postales desde sus diferentes destinos: Kuala Lumpur, Tokio, Seúl, Pekín, Shanghái, Taipei, Hong Kong, Manila, Bangkok, Jakarta y Bali. El blog y las redes sociales sirvieron a sus seguidores para envidiar las andanzas de Pablo Bear -así se llama su alter ego osezno- y a él para ir haciendo amigos en los países que recorría.

Después de seis meses de viaje por la derecha del mundo, este argentino volvió a Europa con ocho cuadernos repletos de dibujos que ilustrarán el libro que está preparando (cuyos primeros destinatarios, asegura Pablo, serán los ilustradores que conoció en Asia). Mientras termina el primer capítulo para enseñárselo a algún posible futuro editor, Pablo organiza charlas en las que cuenta anécdotas que minan el estereotipo del oriental frío, asustadizo o gruñón. Es inspirador asistir a una de estas presentaciones, uno entiende que la gracia del proyecto no consistía solamente en ilustrar lo que iba ocurriendo, sino en meterse de lleno en el personaje de su propia vida. Pablo se unió en Pekín a una multitud que bailaba una especie de Macarena china, subió por primera vez a una tabla de surf en Bali, decoró la pared de un hostal de Taipei, comprobó que muchos de los ilustradores con los que contactaba a las bravas acababan convirtiéndose en anfitriones, y en más de cien ocasiones se sintió como un pequeño héroe al decirle que sí a un desconocido que le pedía, amablemente, un dibujo de recuerdo en una servilleta de papel.

 

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Ana Boyero

Directora y fundadora de UNFOLLOW. Redactora de Cultura en laSexta|Noticias anaboyero@gmail.com

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