Ganador Premios Monóculo de Oro II

Escrito por Perro con Monóculo el . Posteado en Relatos

Queridos amigos, ya tenemos ganador de la II edición de los premios Monóculo de Oro.  Recordad que el ganador se lleva el libro “Me llaman Capuchino” de Daniil Jarms (regalo de la librería “Tipos Infames”) y el finalista no se lleva nada más que el sincero aplauso de los lectores que no hayan participado y que, por tanto, no sientan en sus sienes la insoportable presión del orgullo herido.

Si consigo otro regalo, volveré con otra palabra.

Mientras tanto, muchas gracias a todos los participantes. ¡Brindo con champaña por vosotros!

 

GANADOR DE LA I EDICIÓN DE LOS PREMIOS MONÓCULO DE ORO

 

Guardagujas

Los calambres que dan al dormir en la pantorrilla son el mordisco de un súcubo, su forma de “tirar de las coletas”, de decirte que le gustas. Por si acaso ni me muevo, me quedo encogido, en posición fetal, aguantando el dolor que me ha despertado. Y que suele subir. Es una máxima del dolor: todo dolor que puede subir, sube. Es uno de mis dolores preferidos, de esos en los que te recreas porque los sabes inofensivos. Cotidianos e inofensivos. Me gusta el del padrastro, y el de las pequeñas llagas de la boca. Las agujetas a veces, siempre que sean suaves y no estén en las piernas. Las espinillas interiores de la nariz o las orejas, la heridita que hace el papel al cortar el dedo. Quizá también cierto picor de ojos y el entumecimiento de los pies. Pienso que funcionan como un antibiótico, o mejor una vacuna, dolores pequeños que te protegen contra los grandes. Esta vez el súcubo se está pasando, se está pasando mucho, que esto sube pero no me voy a levantar, no me levanto de la cama ni cuando me muero de ganas de mear. Calambre en la pantorrilla y morirte de ganas de mear en la cama. Y quedarte. Un placer extraño. Pero yo no me levanto.

 

FINALISTA DE LA I EDICIÓN DE LOS PREMIOS MONÓCULO DE ORO

 

Hombre Revenido

La historia de las grandes conquistas, de los más colosales imperios, se parece mucho a la nuestra. Sería mentir si dijera que fue un paseo. Nos estaban esperando los glóbulos blancos y también unos glóbulos verdes con tricornio y mala leche. Sin embargo, las bacterias también sabemos pelear. En 3 días de incubación nos hicimos fuertes. Si los romanos extendieron el latín, nosotras, la escarlatina. 
La I Guerra Antibiótica resultó sobrecogedora. Intentaron la división celular, pero nos mantuvimos unidas. Silbaban las enzimas por todas partes, fue horrible. 
La II Guerra Antibiótica nos hizo todavía más fuertes. Habíamos desarrollado una gran resistencia y, en un golpe maestro, conseguimos que la beta-lactamasa se pusiera de nuestra parte. ¡Victoria! 
Que nadie diga que somos parásitos, eso es rotundamente falso. Hemos traído el progreso a este organismo, trabajamos duro para perpetuar el orden y nunca ha faltado un mínimo de salud. Mantenemos a raya al cáncer, al parkinson y a otros bárbaros. Llevamos aquí 96 años y no hay día en el que no se escuche un “qué bien te conservas, amigo”.

 

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Perro con Monóculo

Aquellos malpensados que vean en mi monóculo aspiraciones de grandeza han de saber que soy miope de un solo ojo. Vivo en una humilde mansión y me gusta proponer retos literarios http://perroconmonoculo.com/

Comentarios (3)

  • Guardagujas

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    Muchas gracias. Me gustaría agradecer la consecución de este premio a los monóculos, los velocípedos, los bombines, las chisteras, los canotiers, los zepelines y las enaguas. También a los relojes de bolsillo que me estarán leyendo. Muchas gracias a todos. Gracias también a todo el siglo XIX.

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  • HombreRevenido

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    No hay mejor regalo que un aplauso sincero. Y si no es sincero… mucho mejor. Mi gratitud eterna al jurado incorrupto.

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