Eventos de andar por casa

Escrito por Luisa Bernal el . Posteado en Reportajes

Una casa es ese espacio para el que se añadió un octavo día a la creación con el fin de que cada uno pudiese disfrutar de un rincón en el mundo hecho a su medida.  Afortunadamente, hay gente con ganas de compartir ese espacio privado y mostrar distintas disciplinas creativas de una manera más cercana. Los promotores de estas iniciativas coinciden en sus ganas de conocer a gente inquieta con la que compartir proyectos en un espacio acogedor donde los asistentes son muy respetuosos y agradecidos.

La casa de Bárbara Aurell en Barcelona le sirve de vivienda y de estudio de interiorismo. El gran protagonista del espacio es un largo salón de blancas paredes y blancos techos con bóveda y vigas con una terraza al fondo. Es ahí donde, bajo la denominación de Movimiento en Blanco (MOVIMIENTO), programa una exposición un jueves de cada mes. El requisito fundamental es que se trate de algo artístico: ilustración, pintura, escultura, fotografía…

Bárbara destaca que estamos ante una iniciativa que funciona “por amor al arte: no hay ánimo de lucro, ni siquiera sé el precio que tienen las piezas que se exponen”. Sus razones para liderar este proyecto se contagian de pasión: “La vida es algo más que trabajar y tener obligaciones; no somos máquinas. ¡Ya está bien de tanto mundo gris! Todo el mundo tiene algo que enseñar y que aprender. Hay mucho talento ahí fuera y hay que ayudar a que explote y nos salpique a todos. La excusa es una exposición artística, la realidad es un grupo de gente inquieta con ganas de que pasen cosas.”

Le pregunto acerca de la experiencia de abrir las puertas de su casa a desconocidos, si esconde sus objetos personales. “Lo único que quito son las obras de arte que tengo repartidas por casa para que no contaminen las obras del artista de MOVIMIENTO. Pero la casa se queda tal cual y esa es la gracia. Esto crea un ambiente relajado y cotidiano para el artista y los invitados”. La noche del evento, me dedico a mezclar a la gente mientras el artista explica su obra: “En un momento dado, hago una pequeña presentación de MOVIMIENTO y del artista. El transcurso de la noche hace el resto”. Días más tarde los asistentes a la exposición reciben un email de agradecimiento con un vídeo realizado por sinnombre.com.

 

 

Disfrutar de las fotos con el estómago lleno

Andrew, interiorista y diseñador de mobiliario, y Mari Luz, fotógrafa, hablan de los comienzos de Openhouse Project, un apartamento que un día a la semana se convierte en galería y restaurante: “Vivíamos en una pequeña casa con una gran terraza en el Barrio Gótico de Barcelona. Un día se me ocurrió exponer en casa un proyecto que estaba editando e invitar a amigos y fotógrafos. Nosotros pusimos el espacio, las fotos y el vermut y los invitados me ayudaron a editar el proyecto. A Andrew le encantó la idea. Más tarde, encontramos la casa donde vivimos ahora y pensamos: “¡Esto sí que es una galería. Hagámoslo aquí!”.

Tres meses después inauguraron el proyecto. “La idea era un galería fotográfica pero cuando Nobu, cocinero japonés, vino a vivir a casa añadimos las cenas. Luego, incorporamos los conciertos de música clásica acompañando la cena. La periodista Ana Schulz colabora en la programación de la galería”.

Para el proyecto expositivo, denominado The Gallery, se han especializado en proyectos fotográficos “que documenten una realidad muy personal e íntima en la que el fotógrafo sea uno de los protagonistas de la historia que cuenta”. No hace falta más que asomarse al título de la última exposición, a cargo del fotógrafo Román Yñán, “Hola me llamo Román y hago fotos a mi familia”, para saber a qué se refiere Mari Luz.

En la iniciativa The Kitchen intercalan un mes sushi-party y otro, concierto más cena japonesa. “Se trata de una cena de pie para entre 25 y 50 personas. Se distribuyen mesitas con platos, palillos, soja, copas y vino, por toda la casa: los dos salones, los dormitorios y la galería. Los platos de comida van saliendo como self-service. También puedes acercarte a la cocina para hablar con el chef y que te explique el plato. Nosotros compartimos la cena y la experiencia, aunque siempre con la responsabilidad de que esté todo bien y no falte de nada.”

 

Conciertos íntimos

En 2002 Rick Treffers estaba en su casa en Ámsterdam tocando una canción: “La acústica me gustó y pensé: ¡Qué pena que no haya nadie aquí para compartirla conmigo! Así nació la idea de invitar a gente a mi salón y, más tarde, a otros salones y otras ciudades.”

Ese fue el comienzo de Live in the Living: conciertos de tres artistas, cada uno de los cuales toca 15 minutos y repite después de un descanso para picar y conocer al público, al anfitrión y a los artistas. “La intimidad de este tipo de conciertos es única. No se puede comparar con un concierto en una sala o un bar, porque los músicos no utilizan amplificación y el público está más cerca y en silencio, prestándole la máxima atención al artista. Un lujo para todos, en un ambiente personal”.

Los 10 euros de entrada (bebidas incluidas) que pagan los asistentes a Live in the Living dan para cubrir gastos: “Lo que se genera se reparte entre artistas y organización.”

Los 45 minutos de concierto suponen una perfecta excusa para mezclar conversaciones entre músicos y asistentes durante el descanso. A la vuelta, existe una complicidad diferente y son más las anécdotas y referencias que introducen cada canción en la segunda mitad del concierto: “Después de la pausa, en general, tanto los músicos como los espectadores suelen estar más sueltos debido a la integración durante el descanso… y también al alcohol -dice Rick guiñando un ojo-. Al principio, la gente y los músicos suelen estar un poco nerviosos, pero también esa sensación es bonita”.

Live in the Living tiene sedes en Madrid, Valencia y busca aliados en Barcelona. Fuera de nuestras fronteras, también Berlín y varias ciudades en Holanda se han rendido ante esta propuesta. Chris invita a la creación de redes: “La idea es sencilla y ha inspirado a otros a hacer lo mismo en sus propias ciudades. Ya se han celebrado “microfestivales sofareños” en Bilbao, Sevilla, Valencia y Cracovia (Polonia). No se puede ignorar algo que promueve la cultura de una manera tan cercana”.

Los orígenes del Sofá Underground también empezaron ligados a la música -puede que algo tenga que ver que los promotores de ambas iniciativas sean músicos- pero su principal diferencia con Live in the Living es que ellos pretenden que el sofá sea una lanzadera de proyectos de distintas disciplinas: teatro, danza y atrezzo, cortometrajes, lecturas, performances artísticas, exposiciones fotográficas, etc.

En Sofá Underground buscan pisos con salones diáfanos por el centro de Madrid en los que puedan sentarse unas 30 o 40 personas.

Chris Peterson, líder este proyecto, cuenta: “Cuando en 2008 me enteré de que Radiohead iba a tocar una sesión en vivo en un sótano, la idea me pareció fascinante. En EEUU ya tocaba con amigos en el garaje para nuestros conocidos pero en Europa es diferente porque los garajes y jardines grandes no son tan habituales. Hablando con mi amigo Cummings sobre la escena musical madrileña, decidimos hacer un microfestival de música y arte en pisos sin dinero de por medio. Cobrando entrada cambia el ambiente: pasas de ser invitado en casa de un amigo a ser un evento por cuyo servicio has pagado.”

Les pregunto qué tipo de gente ofrece su casa para esta clase de experiencias. Ambos organizadores coinciden en que existe un amplio abanico de personas, muchas de las cuales han asistido como público en un evento anterior.  Su dirección se mantiene en secreto hasta el último momento. “Solo las personas que se han apuntado a tiempo y tienen la suerte de figurar en la lista de admitidos reciben un email con la información”.

Etiquetas:, , , , , , , , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario