Ganador Premios monóculo de Oro III

Escrito por Perro con Monóculo el . Posteado en Relatos

El olor a gasolina recibe a los jóvenes con el carné de conducir recién plastificado que, en su primer viaje solos a Benidorm, se detienen a repostar y compran Gatorade y Risketos. El olor a gasolina es ese que hace sentir culpable, y maravillosamente vivo, al casado durante sus compras furtivas; un aroma del que, si todo le va bien, nunca se librará el criminal paranoico que sospecha que todos los conductores con gafas de sol son policías de paisano. Reconozco que yo no he parado en muchas gasolineras, una de las misiones de mi chófer es asegurarse de que el depósito está lleno antes de salir de casa, pero en alguna ocasión mi antojo de After Eight me ha llevado a gritarle al conductor, con el pulso acelerado por la falta de menta y azúcar: ¡Deténgase en ese autoservicio, por el amor de Dios!

Quisiera añadir que he disfrutado enormemente de la lectura de los más de veinte microrrelatos en esta edición, pero ya sabéis que solo puede haber un ganador y también un solo finalista. Son las normas milenarias del concurso y yo soy amante de las tradiciones así que, por favor, no insistáis. Aquí van las dos historias ambientadas en una gasolinera por las que brindo con champaña. Pronto me pondré en contacto con el ganador para enviarle su ejemplar de “El Camino y otros pasos”, de César Gavela (regalo de la librería Tres Rosas Amarillas). ¡Disfrutad del viaje!

 

GANADOR DE LA III EDICIÓN DE LOS PREMIOS MONÓCULO DE ORO

HOMBRE REVENIDO

La vieja gasolinera es ahora un apeadero para las diligencias, los jinetes y los caminantes. Si lo necesitas, puedes cambiar una herradura o sacarte una muela. El precio, el operario y los utensilios apenas cambian. Es la nueva economía. Sin petróleo y sin internet, o lo que es lo mismo, sin grandes viajes y sin opiniones negativas en la web, ha vuelto el hombre renacentista, lector metódico y aprendiz de todo.

Germán, el encargado, el héroe moderno, pasa la fregona con mimo. El agua escasea, pero hay un honor quijotesco que le obliga a ello.

El apocalipsis financiero no había resultado tan sucio y polvoriento como se suponía. La gente tomó conciencia de que era responsabilidad de todos mantener la higiene. Contra el colapso económico nada pueden hacer, pero tampoco van a renegar ahora de sus principios morales.

El mensaje transmitido por tantas madres, generación tras generación, ha calado hondo. Si se produce el desastre inminente, la guerra nuclear, al menos nos pillará con la cocina y la muda limpia.

 

FINALISTA DE LA III EDICIÓN DE LOS PREMIOS MONÓCULO DE ORO

LUIS

Era agosto o era septiembre. Teníamos de todo. La ropa por el suelo, servicio de habitaciones. Televisión por cable, un montón de canales. 

La nevera llena de pequeñas botellas de licor, chucherías, sustancias, tres carreteras que no se cruzaban. 

Cuando volvíamos (callados y con la ropa sucia de la noche anterior, evitando los peajes, con la radio puesta y sin pasar de ochenta para intentar llegar a la siguiente gasolinera) compartíamos la certeza de haber sido, después de todo, derrotados.

 

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Perro con Monóculo

Aquellos malpensados que vean en mi monóculo aspiraciones de grandeza han de saber que soy miope de un solo ojo. Vivo en una humilde mansión y me gusta proponer retos literarios http://perroconmonoculo.com/

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