¡Bizcotur! y otros cameos de escritores

Escrito por Joaquín Armada el . Posteado en Monográficos

“Intervine en ‘Manicomio’ porque el director me dijo que necesitaba una persona que comiese hierbas y tirase coces. Le dije que no tenía inconveniente”. Camilo José Cela

 

Antes del verbo llegó la coz. ‘Manicomio’ (1954), una película de episodios dirigida por Luis María Delgado y Fernando Fernán Gómez, fue el primer y único intento de llevar a Ramón Gómez de la Serna a la gran pantalla. Ese era para Fernán Gómez el único mérito de la película en la que Camilo José Cela hizo su tercer cameo –muchas gracias, Lorena Gómez Méndez, por sacarme de mi error–, después de ‘El sótano’ (1949) y ‘Facultad de letras’ (1950). Histriónico narrador de anécdotas, el futuro Nobel le contó a José Ramón Pérez Ornia mientras se preparaba para su gran actuación en el cine que en los dos primeros sólo puso la cara y que en ‘Manicomio’, donde ya tuvo una frase, le sacó más partido a su pie: “Mientras interpretaba la escena mandé de una patada al Hospital Provincial a una actriz secundaria, y septuagenaria, que estaba detrás de mí y a la que no había visto”. No mintió, aunque hasta hoy solo podíamos fiarnos de su palabra, porque su cameo permanecía inédito en internet, y oculta una pequeña sorpresa.

 

 

Sí, a Cela ¡le doblaron! Y eso que para entonces escribía mejor que coceaba y ya había publicado las dos novelas que muchos años después le darían el Nobel, ‘La familia de Pascual Duarte’ (1942) y ‘La Colmena’ (1951). Las dos se convirtieron en películas y en las dos Cela hizo sendos cameos, incluido el  que para mí es el mejor de un escritor en nuestro cine: el inventor de palabras Matías Martí, integrante de esa pandilla de pícaros bohemios de ‘La Colmena’, el inolvidable creador de la palabra bizcotur.

 

Reír o reír, esa es la cuestión

Creo que el del Nobel es el mejor de los cameos de escritores españoles, pero reconozco que con el que más me he divertido es con el de Mario Benedetti recitando su ‘Corazón coraza’ en ‘El lado oscuro del corazón’ (1992). Eliseo Subiela, el director de la película, insistió tanto que al final el poeta cedió a recitar “porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero”, pero convirtió su cameo en una broma que no voy a destrozar.

 

Una pequeña joya. Es lo que es el cameo de Benedetti y lo que significa en inglés cameo. Como viene del latín ‘cammaheus’, José María Romera cree que deberíamos utilizar la palabra camafeo.  No sé si nuestros ilustres académicos estarán de acuerdo, pero lo cierto es que ni camafeo ni cameo están en el diccionario de la RAE. Y eso que José Luis Borau propuso en su discurso de ingreso, en noviembre de 2008, que cameo fuese aceptada. No le hicieron caso – a sus 79 años Borau les pareció demasiado moderno – a pesar de los cameos de sus académicos. Como el de Antonio Muñoz Molina, que hizo de… Antonio Muñoz Molina en ‘El cielo abierto’ (2001), de Miguel Albaladejo.

Es verdad que el escritor interpreta a un personaje, pero los lectores habituales de sus columnas o de su último libro, ‘Todo lo que era sólido’, reconocerán inmediatamente al escritor en el aguafiestas paranoico de la pantalla. Muñoz Molina, que está cansado del tópico del andaluz gracioso, se ríe de sí mismo porque sabe que no hay un buen cameo de escritor sin humor.  En la misma película, su esposa, Elvira Lindo, interpreta a la mujer que quizá habría sido si no tuviera talento, un ama de casa cleptómana que escapa del tedio a golpe de hurto en El Corte Inglés, cinco cucharas hoy, dos tenedores mañana y entremedias la visita culpable al psiquiatra que interpreta Sergi López.

 

 

 

 

El gran cameo del boom

La gran explosión de la literatura del siglo XX acababa de empezar cuando Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Carlos Monsiváis participaron en ‘En este pueblo no hay ladrones’ (1965). La película reina de los cameos de escritores está basada en un cuento de García Márquez adaptado por el mexicano Alberto Isaac. El creador de Macondo todavía no había publicado ‘Cien años de soledad’ e interpreta en la película al cobrador del cine, mientras Rulfo y Monsiváis juegan al dominó en el único bar del agobiante pueblo sin encanto y con ladrones donde sucede la historia. Sin duda lo mejor de la película es ver a Buñuel interpretando al cura del pueblo.

Cuenta Gerald Martin en ‘El Mago’ que Gabo, que había querido ser director antes que novelista,  “también se ocupó del montaje” y que “incómodo, como de costumbre en esa clase de situaciones, su actuación fue especialmente acartonada”. Fue el momento más memorable de García Márquez en el cine pero, inexplicablemente, hasta ahora no se podía ver en internet. Así que disfrutad con este cameo inédito que nos permite ver a un Gabo jovencísimo y flacucho, que apenas habla y que en su primera aparición en la gran pantalla ya lucía su inconfundible bigote.

Después de ‘En  este pueblo no hay ladrones’, Gabo siguió escribiendo guiones y apareció en varias películas – como ‘Juego peligroso’ (1966), ‘Patsy mi amor’ (1968) y ‘El año de la peste’ (1979) – pero cuanto más cine hizo más valoró la novela: “Yo siempre creí que el cine, por su tremendo poder visual, era el medio de expresión perfecto (…) Trabajando para el cine, sin embargo, no sólo me di cuenta de lo que se podía hacer sino también de lo que no se podía; me pareció que el predominio de la imagen sobre otros elementos narrativos era ciertamente una ventaja pero también una limitación”. Mario Vargas Llosa, el otro gran rey del boom, ha tenido una relación menos intensa con el cine, pero no pudo resistirse a aparecer en la adaptación que codirigió con José María Gutiérrez Santos de su novela ‘Pantaleón y las visitadoras’ (1975).

 

Cameos fugaces

En este pueblo no hay ladrones’ es una película tan poco conocida que pocos han podido ver los cameos de García Márquez y Rulfo. Pero hay una  película clásica que ha ocultado durante décadas el cameo de un gran escritor. No fue hasta 2009 cuando un historiador francés descubrió a Raymond Chandler en la magnífica ‘Double Indemnity’ (1944), de Billy Wilder. No era fácil, porque Raymond Chandler aparece sólo tres segundos y no dice ni una palabra.  Quizá influyó que Wilder no podía ni ver al novelista, con el que adaptó la novela de James M. Cain en la que se basa la película. Sentado ante la puerta del despacho de Barton Keynes, el paternal personaje que interpreta Edward G. Robinson, la actuación de Chandler se limita a levantar su mirada del libro que lee cuando Fred MacMurray pasa ante él camino de su inevitable perdición en los brazos de Barbara Stanwyck. Imposible saber qué libro lee.

El cameo de Stephanie Meyer en Twilight’ (2008) es casi igual de breve. La creadora de la saga ‘Crepúsculo’ aparece detrás de la barra de una cafetería y sólo sonríe. No dice ni una sola palabra. Pero la cámara sí se dirige a ella para que en entre las butacas del cine los fans más fans griten “¡es ella!, ¡es ella!”, en una toma burda y poco afortunada.

 

 

El rey de los cameos

En las antípodas de este tosco cameo están las divertidas apariciones de Stephen King, el escritor con más cameos de la historia del cine. Tantos que entre sus fans corre el rumor de que ha salido en todas las adaptaciones de sus obras. En realidad, Stephen King ‘sólo’ tiene 20 cameos, como reconoce a sus fans en esta lista: 10 películas y 10 series. El novelista debutó en la gran pantalla en ‘Knightriders’ (1981), de George A. Romero, una película donde una banda liderada por Ed Harris actúa como si fueran los motoristas de la tabla redonda. “Camelot es un estado mental”, decía el cartel que anunciaba esta película en la que Stephen King aparece con su esposa Tabitha viendo uno de los torneos en los que motoristas con armadura combaten lanza en ristre. Desde aquella película, basada parcialmente en uno de sus relatos, el escritor se ha hecho adicto a los cameos.

 

Me hubiera gustado verle en ‘Stand by Me’ (1986) y ‘Misery’ (1990), dos películas con escritores y mis adaptaciones preferidas de sus obras – ¡qué habría hecho Kathy Bates si se hubiera cruzado con él! -, pero no pudo ser.  Stephen King sí aparece en ‘Maximum Overdrive’ (1986), donde un cajero automático le hace una peineta como si fuera un chipriota que va a sacar su dinero, con sus rotundas gafas de culo de vaso interpretando al cuidador del cementerio en ‘Sleepwalkers’ (1992) y llevando pizzas a la casa encantada de ‘Rose Red’. Entre las series de televisión en las que ha aparecido hay desde un cameo telefónico en ‘Frasier’ hasta un peculiar ‘Señor Lobo’ en ‘Sons of Anarchy’. Sólo en dos ocasiones Stephen King ha interpretado a Stephen King, en “Fever Pitch” (2005), una comedia romántica de los hermanos Farrelly, y en el tercer capítulo de la temporada número 12 de ‘The Simpsons’, donde también aparecen Tom Wolfe y su inseparable traje blanco.

 

“¡Que se joda el espectador medio!”

Kurt Vonnegut también hace de sí mismo en ‘Back to School’ (1986), de Alan Metter, una película gamberra de los ochenta en la que Rodney Dangerfield interpreta a Thornton Melon, un millonario ignorante que retoma sus estudios universitarios. Era un mundo sin internet, así que cuando le encargan un trabajo sobre la obra del autor de ‘Matadero cinco’, Melon, que quiere ligarse a su profesora de literatura pero no ha leído un libro en su vida, contrata al propio Vonnegut.  Mola, ¿eh? Sabemos que la profesora se va a dar cuenta, pero vale la pena ver el cameo para descubrir qué es lo que pasa cuando lee el trabajo que Vonnegut ha escrito sobre Vonnegut. Sólo adelanto que Melon termina chillando por teléfono al novelista: ”¡La próxima vez contrato a Robert Ludlum!” (un escritor sin cameo).

 

Intuyo que pocos de los espectadores que acudieron con sus palomitas y coca cola cogieron esta broma cultureta atrapada en el guión de una película para adolescentes. Pero eso, establecer una conexión con un puñado de elegidos, es la esencia de los cameos de escritores. ¿Fue una idea de Harold Ramis, uno de los 7 guionistas? No lo sé, pero al rodarla, Alan Metter, un director que no pasará a la historia del cine, llevó a la práctica la máxima de David Simon, el creador de ‘The Wire’, el dios de las series: “¡Que se joda el espectador medio!”  Libreta en mano, como el periodista que fue, Simon hace un cameo en el episodio 11 de la segunda temporada de ‘The Wire’. Yo, que amo a ‘The Wire’ por encima de todas las series, no lo reconocí, y cual vulgar espectador medio tampoco reconocí al escritor Dennis Lehane, también guionista de la serie, en el episodio 11 de la tercera temporada. Un cameo mucho más divertido que el de Simon.

 

 

 

El cameo por excelencia de un escritor que hace de sí mismo es el de Marshall McLuhan en ‘Annie Hall’, cuando Woody Allen le invoca para taparle la boca a un pedante insoportable que tiene detrás en la cola del cine. ¡Quién pudiera chasquear los dedos y hacer lo mismo! El de McLuhan es, digamos, un cameo con rótulo. Allen se lo puso mucho más difícil a sus espectadores culturetas en ‘Zelig’, donde aparecen Susan Sontag y Saul Bellow.

 

Auster, Burroughs, Bukowski, Capote, Irving, Mailer… y dejo de contar

 

Este es un retrato de Norman Mailer. Legó su ego a la Facultad de Medicina de Harvard”, dice Woody Allen a un científico en ‘Sleeper’ (1973). Cuando Allen hizo su broma, Mailer ya había aparecido en tres películas experimentales que había dirigido: ‘Beyond the Law’ (1968), ‘Wild 90’ (1968) y ‘Maidstone’ (1970), un precedente de su cameo como el escapista Harry Houdini en ‘Cremasters 2’ (1999). A pesar de su 2, fue la cuarta película de un ciclo realizado por el artista Matthew Barney y que, según Wikipedia, “comprende múltiples alusiones a la posición de los órganos reproductivos durante el proceso de la diferenciación sexual”. Vamos que el ciclo es un homenaje al cremáster, el músculo que sostiene los testículos. Además de esos cameos, el autor de ‘Los desnudos y los muertos’ interpreta al arquitecto Stanford White en la ‘Ragtime’ (1981) de Milos Forman, un personaje real al que mató un millonario cornudo.

Tres años antes de morir, William S. Burroughs citó a Mailer para definirse: “Norman Mailer dijo no que yo fuera un genio, sino que era un escritor poseído, a veces, por un genio, por algo que está fuera de mí”.  A veces, muchas, era el almuerzo desnudo de la heroína. El escritor aparece en ‘Drugstore Cowboy’ (1989), interpretando a un anciano cura drogadicto, el padre Murphy, cuyo mensaje podía haber dicho el propio escritor, tanto que Ángel S. Harguindey  dice que “define espléndidamente a Burroughs”. Algo que se puede hacer sin que el escritor tenga una línea de diálogo. Charles Bukowski, tan autodestructivo como Burroughs, no dice ni una palaba en ’Barfly’ (1987), de Barbet Schroeder, anclado en la barra del bar, mirándose en el espejo de Mickey Rourke, ni en la gamberra ‘Supervan’ (1977), donde con manguera en mano improvisa una competición de chicas con camisetas mojadas y sólo abre la boca para intentar morderlas.

 

El selecto club de grandes escritores anglosajones con cameo no es infinito, pero sí tan amplio que puede convertir este artículo en una enumeración. Aún así, este texto quedaría muy incompleto sin citar el cameo de Truman Capote en ‘Murder by Death’ (1976), el de Graham Greene en ‘La nuit américaine’ (1973) – dando vida a un vendedor de seguros en  el homenaje de François Truffaut al cine que tanto amaba – ,  o el de John Irving haciendo de árbitro de lucha libre en la adaptación de su novela ‘El mundo según Garp’ (1982). Cuando sólo tenía 15 años y sus novelas tenían todas las páginas en blanco, Martin Amis interpretó al hermano mayor de los niños capturados por los piratas en la maravillosa ‘Viento en las velas’ (1965), de Alexander Mackendrick. Arthur C. Clarke aparece sentado en el banco de un parque en ‘2010’ (1984)  y Paul Auster, al final de ‘The Music of Chance’ (1993).  Salman Rusdhie sale en demasiadas películas para haber sido un hombre perseguido y Gore Vidal, cuyo ego era comparable al de Norman Mailer, en más de tres, aunque su gran papel sea el jefe de la agencia espacial de ‘Gattaca’ (1997).

 

 

Confieso que esta retahíla de nombres, digna de una enciclopedia de conocimiento inútil, nació a partir del deseo de publicar una entrada en mi blog sin escribir más de dos líneas. De eso y del anuncio del cameo de George R.R. Martin en la tercera temporada de ‘Juego de Tronos’. Me encantaría verle como caballero redondo y torpe, igual que Orson Welles en ‘Campanadas a medianoche’ (1965). Os animo a completar este artículo no sólo con los cameos que no he citado sino con los cameos que no fueron.  A mí me habría gustado ver a Claudio Magris sable en mano en la fantástica ‘The Duellists’ (1977), a Javier Marías en ‘Los otros (2001)’,  cual fantasma aristocrático que lee por los siglos ‘Tristram Shandy’, y – con permiso de Ignacio del Valle, el autor de ‘El tiempo de los emperadores extraños’ -, a  Arturo Pérez Reverte haciendo de oficial malvado y chulo de la División Azul en ‘Silencio en la nieve’, o de suboficial chulo, o de soldado chulo… de Pérez Revete con uniforme, vamos.

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Joaquín Armada

Estuvo en la cárcel de profe, ha sido locutor de radio, mecanógrafo de niños ricos, corrector de erratas, afortunado concursante televisivo, guionista de audioguías culturales... Desde hace casi 6 años trabaja en La Sexta Noticias, rodeado de periódicos naranjas que nadie le roba. Tiene un blog de libros: www.despuesdelhipopotamo.com @Hipoenlacuerda

Comentarios (10)

  • Cameos de escritores en el cine

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  • Jules

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    Interesante artículo. Me has hecho pasar un buen rato.
    Gracias.

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  • Joaquín Armada

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    Muchas gracias por tu comentario, Jules. Me gustaría descubriros otro cameo. Lorenzo Silva aparece ojeando una revista en la adaptación de su novela ‘La flaqueza del bolchevique’ (1:29:26). No dice ni una palabra, así que espero que en el próximo cameo le den al menos una frase, o dos.

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  • Fernando

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    Magnífico artículo: muy bien documentado y redactado. Una joyita… Gracias.

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  • Joaquín

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    Muchas gracias a ti, Fernando. ¡Feliz verano!

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  • El mago | Después del hipopótamo

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    [...] (13/6/13) : Os invito a leer mi artículo ‘¡Bizcotur! y otros cameos de escritores’‘ en Unfollowmagazine, donde recupero el cameo de Gabriel García Márquez en ‘En este [...]

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  • josepeluqueria.co

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    josepeluqueria.co…

    ¡Bizcotur! y otros cameos de escritores | Unfollow Magazine…

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