Bárbara Alpuente

Esquemas

Escrito por Bárbara Alpuente el . Posteado en Columnas

Hoy he visto a un hombre ciego entrar en una sala X.

Ayer me crucé con un mimo vestido de arlequín que hablaba a gritos por el móvil.

Mi anciana vecina, a la que dedico mi condescendencia cada mañana con temas de lo más mundano, escuchaba anoche el programa ‘Redes’ a todo volumen, dejándome perpleja. Al día siguiente en el ascensor, ya no sé si hablarle sobre las contradicciones del Big Bang o sobre el precio de la leche (o sobre las contradicciones del precio de la leche y su repercusión en el espacio-tiempo).

Escucho a uno de los perpetuos borrachos de Tirso de Molina enviar un paquete a la cárcel desde la oficina de correos. El funcionario le pregunta si quiere añadir alguna nota al envío y el hombre, litrona en mano, contesta: “Sí, dile que me quería pasar a verle, pero es que estoy muy liado”. Media hora más tarde, recupera su posición en un banco de la plaza.

Veo a un ejecutivo de mediana edad salir con risa floja de una iglesia. O el cura era un cachondo o este hombre sabe algo que los demás desconocemos.

En mi calle, un Gran Danés pasea con paciencia a una señora diminuta.

El chino de una tienda de alimentación habla por teléfono mientras me atiende y le escucho decir “recojo el pedido cagando leches”.

Un joven policía nacional baja del coche con actitud chulesca y acto seguido tropieza con un bordillo. Su suficiencia se quiebra.

En la frutería, se me cuela una anciana, alegando que ella es más mayor y por lo tanto tiene menos tiempo que perder. Ni se lo discuto.

Un bebé se lanza a mis brazos en una cafetería y me llama “mamá” ante el desconcierto de su padre. Me siento tentada de alimentar la confusión hasta conseguir llevarme el niño a casa.

Oigo a una señora decirle muy seria a su perro “ahora no te pongas en plan digno”.

Un indigente habitual del centro de Madrid ojea en la FNAC un diccionario de japonés y toma notas en una libreta.

Dos Hare Krishna discuten sin pudor en pleno rastro.

El hombre que hasta ahora abría la puerta en el supermercado a cambio de unas monedas mantiene el mismo gesto ante las nuevas puertas automáticas. No tiene intención de rendirse al sometimiento del progreso.

Dos chicas charlan animadamente en una terraza, ajenas a la tormenta que cae sobre ellas.

Me subo a un taxi en el que el conductor ha puesto una foto de Michael Jackson junto a una imagen de la virgen de Fátima.

Una niña va cogida de un hilito que sobresale de la chaqueta de su madre. Se siente segura.

Escucho el siguiente diálogo: “¿Tú crees en Dios?” “Sí, pero solo por si acaso”.

Un anciano en bicicleta pasa a toda velocidad junto a los ventanales de una residencia. Sólo le falta hacer un corte de mangas.

No perdamos la esperanza, afortunadamente, todavía existen personas dispuestas a rompernos los esquemas.

MADELEINE PEYROUX– The Things I’ve Seen Today

 

 

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Bárbara Alpuente

Columnista de Grazia. Columnista de Yo Dona (2005-2012). Ha trabajado en Canal Plus, Radio Nacional o Rolling Stone y en productoras como Globomedia, Videomedia, Gestmusic, Notro Films o Morena Films. Coordinadora de guión de Cámera Café y Paramount Comedy. Guionista de Doctor Mateo. Ha publicado la novela “Más allá de mí”.

Comentarios (3)

  • Bc. W.

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    ¡Hoy necesitaba leer algo precisamente sobre ruptura de esquemas! ¡Gracias, Bárbara! No, ahora que me acuerdo, necesitaba algo sobre esquemas recompuestos y relaciones rehechas. Ay, mi corazón. No sé si esta lectura me va a ayudar mucho. Horror, Bárbara. ¿Cómo has podido hacerme esto? Bárbara: te repudio (provisionalmente).

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  • theosarapo

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    Así me gustaría vivir a mí. Columnita, musiquita, paseíto, lectura, cine y unas copas…

    Da gusto leer esta frescura, Doña Bárbara.

    En cambio, la Peyroux is so boringggggggg

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