Pepe Albert de Paco

Antimourinhismo para iniciados

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas

Para Mercutio

También a la hora de largarse Mourinho ha sido un precursor, pues su marcha no es destitución ni dimisión ni espantá, sino que apunta a cese temporal de la convivencia, que es el arreglo al que el portugués, que tiene maneras de príncipe, suele llegar con sus equipos. Mourinho sale de España como el maestro de La lengua de las mariposas salía de su aldea, entre esputos.

El mismo día del anuncio de su marcha, El Mundo le acusaba en un estrambótico editorial de “afrentar al país que lo acoge”, sarpullido xenófobo que raramente veríamos aplicado a un Ferguson o a un Van Gaal. Más grotesca era la afirmación de que había despreciado al rey Juan Carlos, cuando lo cierto es que nadie ha honrado la Copa como Mourinho, que ha competido por ganarla con un ardor desconocido en nuestro país.

El tono general del discurso ‘antimou’, no obstante, no ha sido el del editorial de El Mundo (al cabo, un ejercicio más bien ramplón de palo y zanahoria), sino el de El País; más precisamente, el de Diego Torres, capaz de embutir en sus homilias la expresión “alguien como Mourinho”, achacar al técnico una “estrategia de provocaciones”, referirse a Karanka como “auxiliar en chándal”, tildar de “obstinado” el respaldo de Florentino Pérez a Mou o atribuir a éste una “actitud destructiva”. No llegaba, eso sí, al extremo de Carlos Boyero, que le tildó de nazi.

Tan solo hay en España un hombre cuya sola mención concite la misma salva de agravios: José Ignacio Wert. Las razones son distintas, pero solo en apariencia, pues lo que precipitó el apestamiento de Mourinho no fueron sus desplantes ni su arrogancia, sino su alergia al guardiolismo, esa espuma trufada de santurronería, presunción y filosofía de aeropuerto que en el césped rompe en tiquitaca, buen trato al cuero y otros excesos retóricos. En última instancia, la aspiración de dicha corriente estética es someter el fútbol al dictado de lo políticamente correcto, de suerte que sus actores sean, antes que buenos o malos futbolistas, ectoplasmas socialdemócratas.

La Biblia por la que se rige el guardiolismo, el libro de estilo de ese búnker de estetas, son las crónicas de Santiago Segurola, el Harold Bloom del fútbol español. Antes de que él inventara el género, la crónica futbolística española era un erial de tópicos con escaso valor nutritivo, donde los lances se iban adocenando en estricto orden cronológico. Segurola convirtió el fútbol en un relato a medio camino entre Hitchcock y Carpentier. Daba igual si los contendientes eran Madrid y Barça o Pinto y Valdemoro; el ingrediente principal siempre era el mismo: una lucha tan titánica como quimérica entre el bien y el mal, en que el bien aparecía representado por la filigrana, y el mal, por el pelotazo. De esa dialéctica nacerían las páginas más brillantes del periodismo deportivo español, pero también una suerte de mandato cívico que, en su barroquización, daría lugar a un desprecio manifiesto por todo lo que oliera a sudor y réflex.

Andando el tiempo, la ‘doctrina Segurola’ acabó dividiendo a los técnicos en trols y virtuosos. El bando trol lo integrarían tipos como Clemente, Capello, Bilardo y, en general, todo aquel que apelara al resultadismo y la testiculina. En el bando virtuoso formarían Cappa, Valdano, Cruyff y, en los últimos tiempos, Guardiola y Del Bosque. Ese cisma, que tan útil resultaba a efectos literarios, ahormó el criterio de al menos dos generaciones de periodistas.

Hoy, la influencia de Segurola no se ciñe únicamente a la manera como ha de contarse un partido (ahí están los Orfeo Suárez, Diego Torres o Ramón Besa), sino que también afecta al juego mismo, a la forma en que un conjunto se desenvuelve en la cancha. La gran aportación de Jorge Alberto Valdano a esa doctrina fue sugerir que la forma de conducirse en el fútbol es un reflejo de la forma de conducirse en la vida. Se entenderá que el portugués, tan desabrido en el fútbol como en la vida, fuera una víctima propiciatoria del segurolismo. ¿La décima? No, la marcha de Mou tiene más que ver con el rechazo cuasi orgánico del establishment periodístico por individuos de su clase.

Hay, por último, un aspecto insoslayable en la ojeriza de Segurola hacia el portugués, y es su amistad con Valdano, Guardiola y Bielsa. El caso de Bielsa es bastante ilustrativo de hasta qué punto esa trama de afectos ha hecho saltar por los aires cualquier asomo de objetividad. En tan solo un año, el entrenador del Athletic se ha encarado con el capataz de albañilería a cargo de las obras de Lezama, ha protagonizado altercados con la prensa bilbaína, ha desafiado a la junta directiva, ha retirado la palabra al presidente Urrutia y ha degradado a Llorente, al que, según José Ramón de la Morena, acusó de haber boicoteado su fichaje por el Barça. En lo deportivo, el hecho de que la temporada haya sido mediocre supone en verdad una excelente noticia, porque hubo momentos en que el Athletic llegó a flirtear con el descenso. Los paralelismos con Mourinho son tan obvios que resulta incluso obsceno ahondar en ello. Baste decir que Segurola (que, como es sabido, es hincha del Athletic) ya ha pedido públicamente la renovación del rosarino.

Mourinho se irá de España sin que sepamos a ciencia cierta quién es el hombre que se oculta tras el histrión. La prensa, en cambio, ha quedado perfectamente retratada.

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Comentarios (15)

  • Ana

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    Reconozco que nunca he entendido que en un deporte como el fútbol se les exija a los jugadores y entrenadores maneras de tenistas. Debería pedírsele también al público de la Liga que se pareciera un poquito más al de Rolland Garros. Se acabaron las pipas, los ganchitos, los bocatas y las cervezas. ¡Y nada de meterse con Mourinho con la boca llena!

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  • Arantxa

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    Objetivo, luego valiente. Comparto estupor y conclusión: “Mourinho se irá de España sin que sepamos a ciencia cierta quién es el hombre que se oculta tras el histrión. La prensa, en cambio, ha quedado perfectamente retratada”.

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  • HombreRevenido

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    Absolutamente brillante.
    Te creas o no al personaje, te guste o no el fútbol, seas de un equipo u otro, resulta evidente que el linchamiento mediático ha alcanzado cotas de indecencia nunca vistas.

    Ayer se fue (como en la canción de José Luis Perales), pero el asunto todavía traerá cola porque, como dice el texto, demasiada gente ha quedado retratada.

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  • tenachico

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    Muy bien articulado el artículo pero olvidas algo que diferencia a Mourinho del resto de entrenadores que mencionas exceptuando a Bilardo y es su desprecio hacia el rival, competición en función de los resultados.
    Es cierto que aceptó las derrotas con los equipos alemanes con deportividad pero ya de había granjeado el odio de la opinión pública antes.
    La antítesis natural del Mou de la Liga sería Pep y el siempre fue elegante en la derrota. Muchos claman que falsamente pero la cortesía y el respeto es eso una máscara… Pero bendita máscara.
    Ahora tras los líos en su propio vestuario y tras las declaraciones de Mourinho en las que dejaba caer lo difícil que era ser portugues en España se pueden sacar cientos de conclusiones. Que es difícil ser extranjero, que si cobras tanto no debe ser tan difícil, que Mourinho deja en el banquillo al mejor portero español de todos los tiempos, que Iker esta acomodado… Pero en el fondo el problema de Mou es el mismo: un entrenador genial con unas maneras horribles. Lo demás es literatura… Pero bendita literatura.
    Un

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  • Mercutio

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    Gracias, maestro. Le veo en plena forma.

    Me encanta el uso de Mou como MacGuffin para el asunto que interesa -corporativismo, gentucismo y tricoteuses que sacan el abono de temporada en primera fila de la guillotina-; justo lo opuesto a esa jauría ruidosa que personalizó en Mou lo que no supieron defender en sus ridículos análisis del ‘ultradefensivo’ (cuyos equipos se hinchan a meter goles y batir marcas de puntos en cuatro ligas diferentes).

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  • DeSqueran

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    Espléndido artículo, que aclara la genealogía no sólo del anti-mourinhismo, sino también, de manera más amplia, de esa corriente periodística que se ha ido imponiendo, y que sobrecarga el fútbol de elementos estéticos, político-filosóficos y morales. Que construye un relato, en suma: los relatos como el azúcar con el que las cucharadas de periodismo se tragan mejor.

    Sobre Mou en particular, y dejando a un lado la campaña que ha sufrido durante tres años -queda para la historia universal de la infamia periodística-, me llama la atención hasta qué punto ha calado, en la mayoría de la gente, la imagen que de él han creado los medios de comunicación. Supongo que debe de estar interviniendo algo: tal vez, el rechazo a la sospecha de que nuestras opiniones puedan no ser realmente nuestras. Uno siempre se aferra a la idea de que piensa por sí mismo, de que es autónomo. Descubrirse alienado es algo terrorífico.

    Resumiendo: ¡en cuántos ámbitos somos unos piperos, y ni siquiera nos damos cuenta!

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  • DiosaMaracaná

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    Muchos han acusado a Mourinho de ser un titiritero (y Karanka o cualquier jugador que le defendiera, su títere). Cuando lo cierto, el gran creador de la matriz de opinión, del discurso y de esa dicotomía del bueno y el villano -que tantos réditos da a la hora de vender día tras día una historia- es Santiago Segurola. Tal como lo explica Pepe Albert de Paco.

    Durante años fue el director de la sección de Deportes de El País; y participó en la Cadena SER, en ‘Hoy por Hoy’, de Carles Francino, y en las tertulias del ‘Carrusel Deportivo’ y ‘El Larguero’, y de pareja de Andrés Montes en Canal +. Luego pasó como director adjunto de Marca. Sumemos Radio Marca y Onda Cero.

    ¿No es demasiada coincidencia? Todos estos medios se han unido -de manera asquerosamente unánime- en contra de Mou…

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  • Ramonacus

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    Que sí, que Mourinho es un santo varón que ha sido maltratado por la prensa, deportivamente el Madrid lo ha hecho maravillosamente bien y Florentino campeón de Europa.
    No voy a negar que la prensa deportiva es una basura al servicio del club que le paga pero Mourinho es un desastre humano. Unicef, el dedo en el ojo, la espera en el párking… lamentable.

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  • antonio

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    Congrats, a really special one thought.

    Si necesitas un “auxiliar en chándal” de táctel para los próximos artículos… mándame un briefing. Encantado de ser su Lass Diarra intelectual.

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  • Luis

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    Lo mas gracioso del tema es que mientras hay familias que son desahuciadas de sus casas, mientras el paro sigue subiendo en España, mientras la sociedad se hunde en el vacío moral más grande que nunca hemos conocida, aun hay gente preocupada por un señor que se ha forrado a base de hacer que once señores metan un trozo de cuero entre cuatro palos… Cada vez se parece más al “panem et circenses” de los romanos. En fin, que tenemos lo que nos merecemos.

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  • Carlos cue

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    Quien es el hombre detrás del histrión ? Un prepotente maleducado.

    Entiendo que usted fué uno de los ultra sur que le dió una placa al genio de setubal.Que le aproveche y no me cuente las hazañas de bielsa porque sí alguien se ha peleado con todos es su adorado special one.

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  • Babilonia

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    Hablaba de sí mismo en tercera persona. Yo no puedo tomarme en serio a alguien así. Y no me gustó cómo trató a Casillas. Pero sobre todo, que por su culpa el Madrid ha perdido su gallardía. Florentino también ha puesto de su parte, es cierto. Y yo soy del Barça. Pero el Madrid era un club con clase y durante los años que ha entrenado Mou, no lo ha sido.

    Como rivales, les deseo un buen entrenador que se preocupe más por lo que ocurre en el campo que por soltar titulares de prensa.

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  • Mercutio

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    Joder, qué tropa.

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  • Jaime

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    Estupendo retrato de la situación.

    Especialmente afortunada la nominación de Santiago Segurola como el Harold Bloom del futbol, guardian del Canon y demas esencias.

    Por otra parte, parece que a los que menos les gustó Mourinho es a los barcelonistas, verdaderamente molestos por el trato a Casillas aunque indiferentes con el vergonzoso comportamiento de su ‘mes que un club’ con Éric Abidal.

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