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Mª Ángeles Fernández y J. Marcos

Licenciado en Periodismo y Filosofía, J. Marcos es un reportero freelance especializado en información internacional, labor que ejerce para medios de diferentes países. Dibuja con palabras y mira con fotografías. A veces cuenta historias. Su presencia en la realidad virtual se proyecta en www.desplazados.org   Mª Ángeles Fernández es periodista freelance especializada en globalización, desarrollo e información internacional. Trabaja para medios regionales, nacionales e internacionales. Lucha por entender y cuestionar cuanto nos rodea, a través de (intra)historias y palabras. Sus inquietudes y desvelos, en www.desplazados.org

El dialecto del bandolero

Escrito por Mª Ángeles Fernández y J. Marcos el . Posteado en Reportajes

Calza botas altas y empuña el trabuco. Un pañuelo a la cabeza colorea su abigarrada vestimenta. Este perfil de bandolero, de hombre armado que vive en el monte al margen de la ley, ha caracterizado a Jonathan Real durante los 18 meses que ha dado vida al Cabrerín para rodar una modesta película que hoy llena las salas de cine y cosecha premios nacionales. Literarios, libres y molestos eran los bandoleros del siglo XIX; risueños, vergonzosos y con un móvil en la mano son quienes les encarnan en el siglo XXI. “Lo jadis bordau”, se oye al final de la toma.

‘Territoriu de Bandolerus’ empezó como una actividad cultural más para promocionar el habla de Serradilla, un dialecto con influencia del asturleonés que viajó por los cordeles trashumantes y que permanece inalterable y sin contaminar desde el siglo XVI en este rincón de Cáceres, debido a su aislamiento geográfico. Los mayores del lugar aún lo parlotean de cuando en vez, sobre todo si hablan entre ellos, o durante el Día del Habla Serradillana, que se conmemora hace unos años. “En Extremadura el habla regional está tan viva como la andaluza o la canaria”, escribe el catedrático Manuel Ariza, quien estudió el dialecto de esta población.

Varios de los bandoleros de la cuadrilla de Cabrerín (en el centro sobre un caballo blanco), durante el rodaje. Territoriu de Bandolerus

Varios de los bandoleros de la cuadrilla de Cabrerín (en el centro sobre un caballo blanco), durante el rodaje. / MAF

El deambular de los vaqueros trashumantes

Escrito por Mª Ángeles Fernández y J. Marcos el . Posteado en Reportajes

“A mí me gusta mucho esto, ir de acá para allá”. Las primeras luces del sol anuncian el inicio del movimiento. Es la trashumancia del nuevo día, ese transcurrir cotidiano y vulgar, confundido y diluido desde sus límites, hasta conformar un deambular sincronizado que se repite una y otra vez, una y otra vez. Mientras recogen el improvisado campamento y preparan las monturas de los caballos, el desayuno apenas ocupa un segundo de tiempo y un par de galletas bañadas en leche en el estómago de los vaqueros. Suficiente para compensar el frío de las horas más tempranas.

El dolondón de los cencerros es la banda sonora que acompaña de fondo y sin descanso. Las vacas, casi 500 cabezas, emprenden una nueva jornada de trasiego por Extremadura, tierra predilecta para los trashumantes. Sera y Fede en la vanguardia, Félix, Carlos y Miguel en la retaguardia, todos al ritmo que marcan los animales, con sus paradas constantes y sus acelerones, con sus retrocesos y sus escapadas rebeldes. Cual ejército perfectamente uniformado de negro azabache, las vacas avanzan en un deambular sincrónico y anacrónico. La tradición manda sobre sus pasos, pero también las obligaciones del quehacer diario. Los bramidos de las veteranas evitan las deserciones y los despistes de las que hacen la ruta por primera vez.

Fede apresura a las reses más rezagadas a golpe de cayado. / J. Marcos