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Alfonso Torán

Reservado en el hablar e impreciso en el vestir. Su principal virtud es la puntería en las ferias; su mayor defecto, no transmitir el sonido. Al vacío se arroja cada día, añorando una vida de escritor que no merece y decidiendo, mientras tanto, las noticias que se cuentan en La Sexta a las 14h. @alfonsotoran

Trading: saltar al bando de los listos

Escrito por Alfonso Torán el . Posteado en Reportajes

Amaneces con la sensación de que unos pocos sacan tajada de la situación financiera actual mientras el resto pagamos los vicios de un sistema injusto cuyas reglas se nos escapan. Sí, es un día normal. Como en los peores chistes, hay dos noticias: una buena y una mala. La mala es que esa sensación tuya es una sólida y palpable realidad. La buena: que, con tiempo, paciencia y mucha disciplina, tú mismo podrías pasarte al bando de los listos. Supongamos que los listos son los que aumentan sus ganancias en tiempos de río revuelto… y admitamos que “el resto” somos el antónimo de “listos”. Si te hallas en el primer grupo, enhorabuena: conoces el mercado. Si, en cambio, eres del segundo, deberías seguir leyendo.

‘Know cost’: comprar un mundo mejor

Escrito por Alfonso Torán el . Posteado en Reportajes

El único acto realmente democrático que ejercemos día a día es el consumo. Esta aseveración, que se encara con la tendencia a demonizar la relación económica entre el individuo y la sociedad, da inicio a la conversación en la que Miguel Conde nos explica algunos de los argumentos más impopulares de su libro “Knowcosters. Cuando el low cost es el mal”.

Este comunicador autónomo quiere convencernos de la necesidad de pagar un poco más por lo que aparentemente es lo mismo. De premiar con nuestros euros una filosofía, práctica empresarial y modo de relacionarse con el planeta que se parezca a lo que tenemos en nuestra cabeza cuando imaginamos el mundo en el que queremos vivir. Sostiene Conde que la Europa del bienestar está en peligro, pero en lugar de señalar a políticos y banqueros prefiere despertar nuestra aletargada conciencia cuando recorremos los pasillos del supermercado, bajamos al chino o nos felicitamos por el descuento obtenido al comprar un portátil en Internet. Cada vez que consumimos hacemos negocios con los buenos o con los malos, y el problema es que rara vez sabemos quién es quién.