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Cristina Rojo

Periodista. Nómada. De Inglaterra a Ceuta y de ahí a El Cairo, África es su casa desde hace seis años. Algunos de los retales que se encuentra por el camino están en www.theredstories.wordpress.com. @cristinarojo

Refugios de diseño para tiempos de guerra

Escrito por Cristina Rojo el . Posteado en Reportajes

Muchas de las grandes ideas que han forjado la humanidad tuvieron lugar en momentos  inesperados; en rincones donde no había papel ni bolígrafo para anotar, en cruces de caminos, bajo el agua de la ducha o cruzando un paraje desértico. A Buckminster Fuller (1895-1983), arquitecto, inventor y visionario, una de las tantísimas ocurrencias que tuvo en su vida le sucedieron mientras recorría el medio oeste americano con su amigo y novelista Christopher Morley. Era noviembre de 1940 y ambos quemaban kilómetros en busca de ciertas cartas perdidas de su admirado Edgar Allan Poe. De si encontraron las cartas o no, no hay constancia, pero lo que sí ha trascendido hasta hoy es que, durante aquel viaje, Fuller quedó impresionado por los contenedores de grano metálicos que se alineaban a ambos lados de las carreteras de Illinois.

La Segunda Guerra Mundial se ceñía sobre el viejo continente y los periódicos americanos se hacían eco de terribles bombardeos sobre Londres. Una chispa debió de iluminar su noche cuando Fuller intentaba conciliar el sueño a lo largo de aquellas semanas. Quizá relacionó las frías noches de invierno que acechaban a miles de familias británicas y en las que muchos se verían despojados de un techo bajo el que resguardarse. Es posible que aquellas imágenes se mezclasen con el recuerdo de su propia hija, quien inviernos atrás había fallecido en Chicago tras contraer una infección en la maltrecha y pobre vivienda donde residían.

DDU Celebración de la victoria sobre Japón en Camp Evans, agosto de 1945. (Foto cedida por InfoAge)

DDU. Celebración de la victoria sobre Japón en Camp Evans, agosto de 1945. (Foto cedida por InfoAge)

En cualquier caso, Fuller averiguó el nombre de los fabricantes de los contenedores de grano y, en pocos meses, convirtió una de las estructuras de acero de Butler Manufacturing Company (“A prueba de fuego, climatología y desperdicios”) en un prototipo de vivienda de emergencia. Su ligereza y precio económico (cada una de ellas estaba valorada en 1.250 dólares) hacían de estos espacios un remedio que podría enviarse a cualquier lugar del mundo y servir como refugio en un bombardeo. Poco tiempo después, el Ministerio de Defensa norteamericano y Fuller firmaron un acuerdo para desarrollar 200 de estas viviendas en el menor tiempo posible.

Una acampada centenaria

Escrito por Cristina Rojo el . Posteado en Reportajes

Fotos: Cristina Rojo

Hace cerca de veinte años el reverendo Al Miller le pidió matrimonio a Marion sobre la diminuta mesa redonda encajada en la minúscula cocina de su tienda de campaña. Ambos tenían entonces algo más de sesenta años y desayunaban al calor del incipiente verano de Nueva Jersey, en Estados Unidos. La proposición seguía un plan perfecto: Marion estaba de visita para ayudar a su amigo de la infancia a mover unos muebles (entre ellos, la mesita) y de paso disfrutaría de la estancia en la Ciudad de las tiendas de campaña (Tent City) en Ocean Grove, un “remanso de paz y espiritualidad” a dos horas en tren desde Nueva York. Ella todavía recuerda perfectamente el fabuloso concierto de Tony Bennett la noche anterior en el auditorio del pueblo, a pocos metros de las tiendas.

Vestida con una sencilla camiseta, a juego con su pelo blanco, hoy Marion deja pasar la mañana leyendo en el porche de su casa-tienda, intentando aprovechar al máximo las dos semanas escasas que les quedan a ella y a su marido en el remanso de Ocean Grove. A mediados de septiembre tanto ellos como sus convecinos desmontarán la tienda, empacarán sus pertenencias y emprenderán distintos viajes de vuelta a “su otra vida”, para los Miller en el Estado de Connetticut. La ‘Asociación de Encuentro en las Tiendas’ se encargará después de cerrar la parte fija de las estancias y sellarlas hasta la primavera que viene, al igual que ha venido haciendo desde que se fundó Tent City, hace ahora 144 años.

La vida en la cuerda floja de los gurús de la basura

Escrito por Cristina Rojo el . Posteado en Reportajes

Los arrabales más pobres de El Cairo esconden una eficiente economía sumergida dedicada a la recolección y reciclaje de desechos que ha sido reconocida por  las Naciones Unidas como una de las 100 mejores prácticas ambientales del mundo. Combinando sus manos desnudas con maquinaria especializada, los zabalines son capaces de reciclar el 85% de los residuos que recogen a diario de la capital de Egipto.

Fotos: Cristina Rojo

A ciertas horas del día es imposible ver la entrada de su hogar. Está cubierta por una densa capa de basura que se amontona sobre el suelo. Las moscas se divierten sobre el festín dispuesto a su alcance, montañas llenas de restos de comida que varias mujeres ordenan con sus manos desnudas: las peladuras de fruta a un lado, los fragmentos de plástico al otro. Es el trabajo que repiten para ganarse la vida de cuatro a cinco horas al día, todos los días de la semana. Su labor forma parte de uno de los sistemas de recogida y reciclado de basura más efectivos del mundo: los zabalines (‘zabbaleen’) son los basureros de El Cairo, la inmensa capital africana cuyos 9 millones de habitantes producen una media de 14.000 a 15.000 toneladas de residuos al día.

Colores para una revolución a medias

Escrito por Cristina Rojo el . Posteado en Reportajes


Las calles de El Cairo cuentan la historia de la última transformación de Egipto a través del graffiti

Son más de las dos de la madrugada. Keiser saca sus sprays de la mochila por segunda vez en la noche y se dispone a sombrear la silueta de una mujer en una calle desierta de El Cairo. El tráfico incesante de la ciudad se escucha a lo lejos, pero en estos momentos los únicos que observan al artista son un par de perros callejeros. Han pasado ya meses desde que, en una de sus muchas noches sin horario, el joven compartiera el ejercicio de derramar sus mensajes sobre la pared con un policía que le acechaba. Todavía recuerda, incrédulo, cómo el oficial se ofreció a ayudarle en su trabajo y le pidió permiso para pintar con él. Después de terminar el panda que había plantado sobre un muro, le ofreció el pincel al guarda. Sin pensarlo mucho, éste le dibujó una delicada lágrima al animal. Contradicciones como ésta son sólo un retazo de lo que supone para los egipcios la vertigiosa transformación de un país que sigue luchando para conseguir la estabilidad.