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Nina Tramullas

Nina Tramullas es periodista freelance y colabora con diversos medios y editoriales. Anteriormente ha trabajado en la Agencia Efe en Barcelona, así como en su delegación de Nueva Delhi cubriendo países como la India, Pakistán, Afganistán y Nepal. También ha trabajado en La Vanguardia y colaborado con otros medios como El Vigía, Playground Magazine, Le Cool Magazine y Marie Claire.

Liguillas, el perfecto affair entre semana

Escrito por Nina Tramullas el . Posteado en Reportajes

A horas intempestivas entre semana, cuando muchos ya están vistiéndose el pijama y listos para acostarse con la desazón dominante de las últimas 15 horas de rutina, otros se calzan unas botas multitaco para que –al menos un día- no acabe como todos los demás. Es el fenómeno liguilla, una relación gratificante que pide poco y da mucho. Entre sus escasas condiciones, más allá del pago del alquiler de las instalaciones y la organización, está la elección de los componentes de este affair y un nombre digno para el equipo. Pero no cualquiera. Debe ser un código dichoso, bucólico, bobo, corporativo o relacionado con las bebidas alcohólicas –sí, es un género en sí mismo-. De este modo, una noche se pueden ver las caras conjuntos como el “Real Barriga”, “Swarovski”, “Maschemalos”, “Bar Jumilla”, “Glober Torpes”, “Full ‘n’ beer”, “Volldammers” y el “Viejas glorias”.

El cristalero de la Sagrada Familia

Escrito por Nina Tramullas el . Posteado en Entrevistas

Joan Vila Grau en su estudio. FOTO: Nina Tramullas

Coge el lápiz como un pintor, conoce de cerca al artesano, considera la arquitectura, aplica técnicas de fotografía, domina algunos comportamientos de la física y tiene el gusto de un diseñador. Se llama Joan Vila Grau, es de profesión pintor y cristalero y el proyecto que le roba todas las horas de trabajo es… la Sagrada Familia.

Vila Grau -de 80 años- es el responsable desde hace 13 de encender y apagar la luz natural que entra en el monumento más visitado en España. ¿Ilusión cuando recibió el primer encargo? “Sí, pero también un poco de miedo. Es una gran responsabilidad y es difícil, porque tengo que trabajar a mi manera y con mi estilo, pero teniendo presente que estoy en casa de Gaudí”. A pesar de su prudencia, Joan Vila Grau habla seguro y tranquilo. Se conforta alegando que el permiso para entrar se lo dio el mismo Gaudí al admitir que no podría acabar su obra y que tendría que dejar algunas pistas para que otros profesionales la enriquecieran con su personalidad y culminaran el proyecto mastodóntico. Ni siquiera el incendio del 1936 que quemó muchos de los planos y maquetas del estudio del arquitecto impidió que los profesionales que han participado -y que siguen participando- en esta obra consiguieran decodificar las pretensiones del maestro modernista, una gran labor de documentación y de ‘ponerse-en-la-piel-de’ que es casi tan diligente como el proyecto en sí, según Vila Grau.