Pepe Albert de Paco

Tuiteando El Bulli

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas

Técnicamente era posible. Había un paso intermedio que los informáticos del periódico debían resolver aquella tarde, un ajuste menor del que no recuerdo los detalles, pero una vez salvado ese obstáculo, nada había de impedir que el columnista Salvador Sostres tuiteara una cena desde El Bulli. “Que se entienda”, le previno el director, que, como buen críptico, se irritaba ante la prestidigitación verbal y, en general, ante cualquier tentativa de virtuosismo que convirtiera el relato en un galimatías. A Sostres también le preocupaba hacerse entender, sobre todo a partir de la tercera copa. “Del Bulli se sale algo tocado”, nos aclaró a Jordi Pérez Colomé y a mí, que solíamos atender con regocijo sus aventis de ‘tiet-recién-llegado-de-París’. Sea como sea, el anuncio a los lectores de que Salvador Sostres tuitería una cena desde el mejor restaurante del mundo contenía el germen de lo indómito, la promesa, bien que incierta, de encararse con el futuro.

Adolfo Valor

Tardes con Matilde

Escrito por Adolfo Valor el . Posteado en Columnas

Conocí a Matilde en un tiempo cuando las cosas eran más sencillas y los besos más voluptuosos. Yo acababa de llegar a la capital para estudiar agrónomos y ella era ya toda una leyenda en la facultad gracias tanto a la rotundidad de sus piernas como a su pasión por el revisionismo.  Como era el primero de mi familia en estudiar una carrera, mi formación cultural era más que limitada. Matilde, en cambio, escribía en revistas como Tanteos y Ayeres con la facilidad con que otras se apuntaban a yoga.

Ilustración de Hughes, columnista de UNFOLLOW. Ilustración de Gabriel Salvadó

Nostalgias imperiales

Escrito por Hughes el . Posteado en Columnas

España es un país fundamentalmente generacional y una buena definición de generación es identidad de nostalgia. Con la mayoría de individuos sólo tenemos en común esa melancolía. Los grupos empiezan detestando y acaban recordando juntos. La nostalgia, con todo, está muy mal vista. Joaquín Reyes decía en uno de sus gags que la nostalgia daba gases y ya sabemos lo que significa ser nostálgico en política. La nostalgia adulta es esteticismo gagá y al niño se le hurtan los tambores de la gran fantasía, del deseo panero de ser piel roja. El niño, atontado por una pedagogía plastificada y científica, ya no tiene esas nostalgias imperiales del crepúsculo de Vallejo, que son las nostalgias del niño, nostalgias, claro, sin pasado. La nostalgia de lo elemental que llevaban a Cioran a pensar si no sería el Tiempo mera nostalgia humana de la mar.

Xavi Puig pequeña portada

PERO ESTO QUÉ ES (II)

Escrito por Xavi Puig el . Posteado en Columnas

Afectuoso señor director,

Le escribo tras el conocimiento de que mi hijo Alfonso Mijas Bordellón halla sido suspendido de la signatura Castellano II (profesora Matilde) por faltas de ortografia y sin taxi. Tambien dice qe por su aptitud de desobediente. NO ES VERDAD!!!

Adolfo Valor

Diario íntimo de Luis XVI

Escrito por Adolfo Valor el . Posteado en Columnas

Soy un apasionado de la Revolución Francesa. Desde que la estudié en el colegio leo todo lo que cae en mis manos sobre el tema. Encuentro especialmente fascinante la figura de Luis XVI, durante años considerado un hombre mediocre arrastrado por la fuerza de la Historia. A esta imagen no ayudó su propio diario, fuente de información para la mayoría de biógrafos. Sin embargo, recientemente se encontró un segundo diario, un diario íntimo, que nos revela a un hombre fascinante. Procedo a transcribir sólo algunos párrafos, con la esperanza de que la Historia pueda resarcir algún día la figura del último gran rey de Francia.

Pepe Albert de Paco

A mis pies mi ciudad

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas

El 23 de septiembre de 1986, víspera del día de la Mercè, salí de casa de mis abuelos, en la Barceloneta, a eso de las nueve. Me había propuesto asistir a tres conciertos en una sola noche, y así emular sin saberlo al nadador del cuento de Cheevers. Mis padres y mi hermano pasaban el fin de semana en el piso de Camprodón, de ahí que, cada cinco pasos, me asaltara la idea de llevar a Ariadna a casa. ‘Invitarla a casa’, había escrito con anterioridad; paradójicamente, el verbo llevar, con toda su vaguedad a cuestas, se aviene mejor con las intenciones, o acaso ensoñaciones, del quinceañero que fui. Barcelona olía a pólvora, humedad y fritanga.

Carmen Pacheco

Pospongan el apocalipsis, se me ha pegado una bebé china a la bota

Escrito por Carmen Pacheco el . Posteado en Columnas

En el momento de coger el ascensor, mi indumentaria constaba de unos pantalones que, aun teniendo yo grandes dotes de convicción y siendo la prenda de un color gris muy discreto, me hubiera sido imposible convencer a cualquier interlocutor vidente de que formaban parte de un chándal y no de un pijama, como hubiera sido mi versión, más camiseta de “Frasier”, impermeable con capucha y botas de agua de estampado de leopardo, que no sé si afortunada o desgraciadamente ocultaban gran parte de los pantalones.

Xavi Puig pequeña portada

Pero esto qué es (I)

Escrito por Xavi Puig el . Posteado en Columnas

Estimados señores,

Escribo para dejar constancia del calvario al que su compañía me sometió la semana pasada cuando, incauto de mí, compré un billete de avión “de esos baratitos” que debía llevarme a la ciudad de San Sebastián. Ha sido probablemente la compra más cara de mi vida, y no solo económicamente hablando.

HUGHES

EL IPHONE5 Y BREAKING BAD

Escrito por Hughes el . Posteado en Columnas

Las sucesiones del iPhone son como la continuidad de la carrera espacial. Cada nuevo prototipo es un Apolo que la ciencia occidental nos lanza hacia el centro mismo de nuestra forma de vida. El iPhone, con su multifuncionalidad de navaja suiza, ya ha superado la tetralogía, como el Alien. “Más fino, más ligero, más rápido” es el lema de su resumido olimpismo tecnológico. El iPhone tiene algo de perfecto cachivache conseguido, de la misma forma que lo olímpico presenta lo humano perfeccionado, andando todo, quizás, hacia alguna forma de futura conjunción biónica. De hecho, la relación de la gente con los iPhone empieza a ser así, biónica. Algunos se agarran al aparato como antes se agarraban a las cuentas de un rosario y el iPhone debe ser, literalmente, arrancado de nuestras manos. Desgajado. Amputado. Con él se va formando una supraconciencia colectiva –cada relación humana, una conversación abierta- en el chat perpetuo del whatsapp. Hasta a Rosa Benito le mandan ‘guasás’ a la tele. La guasa del ‘guasá’.