Pepe Albert de Paco

El periodista técnico

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas, Firmas

Hace poco, mientras visitaba a un amigo en la redacción de un periódico barcelonés, reparé en que esta era en verdad un apéndice de una oficina mayor. Al preguntar por ello, mi amigo me aclaró que estaban ‘realquilados’ en la sede de una editorial de revistas técnico-profesionales. Ya saben: industria maderera, manutención y almacenaje, modelismo y maquetas. Esas revistas. Al pasar frente a uno de los revisteros no pude evitar sonrisa de tango. En mi caso, el recuerdo tenía que ver con los cuatro años que pasé en Astoria Ediciones.

Corría el mes de noviembre de 1997 y, tras unos meses en paro, mis expectativas de lograr un trabajo como periodista eran ya muy exiguas, hasta el punto de que empecé a plantearme la posibilidad de opositar a ninguna parte. Venía de trabajar en una vertiginosa barra nocturna desde la que vi pasar demasiados trenes, y a menudo por partida doble. Eso no quiere decir que no tuviera práctica en el oficio de redactor. Antes que en la barra, había trabajado en la revista El Ciervo, dirigida por Rosario Bofill y Lorenzo Gomis, pero la experiencia fue tan castrante (me dedicaba casi exclusivamente a corregir erratas de imprenta en horario de oficina), que el periodismo y yo nos dimos un tiempo; eso, claro está, en el supuesto de que aquel trabajo hubiera tenido algo que ver con el periodismo. Agotado el subsidio y con la autoestima en low battery, sonó el teléfono de casa de mis padres. “Buenas tardes, querría hablar con don José María Albert (me pareció notar que estiraba el nombre, a semejanza del locutor José María García). Mi nombre es José Martín, de Astoria-Ediciones.” Acudí a la entrevista con el único traje que tenía, que era el mismo que vestía en bodas y entierros, si bien la prenda no delataba el trajín al que la venía sometiendo. Por lo demás, el histérico entusiasmo con el que, cada cinco o seis segundos, me iba sacudiendo las solapas, dejaba a las claras que aquélla no era mi vestimenta habitual, sino más bien mi segunda o tercera equipación.

Carmen Pacheco

POSPONGAN EL APOCALIPSIS HASTA EL AÑO QUE VIENE

Escrito por Carmen Pacheco el . Posteado en Columnas, Firmas

En todo el verano no he encontrado un solo motivo para posponer el apocalipsis. Si es que acaso el verano no es un apocalipsis en sí mismo. ¿Existe una gran diferencia entre ser barrido de la faz de la tierra por una gran bola de fuego, fenecer de inmediato, o hacerlo poco a poco, bajo esa misma bola de fuego, un poco más distante? El deterioro agónico del organismo, segundo a segundo, la pérdida de fluidos, de neuronas, de sentido común que caracteriza a eso que llamamos verano… Solo veo un mayor grado de crueldad en el segundo método.

Este es el motivo por el que me enorgullezco de la fecha de mi nacimiento. Que no se me malinterprete, como cualquier persona negativa que se precie, odio mi cumpleaños, como odio la navidad y cualquier otra festividad en la que se espere de mí estar feliz y sonreír sin ton ni son –qué actividad tan estresante, la felicidad… Sin embargo, no puedo sino admirarme del buen juicio que ya demostré siendo un bebé nonato, al pasar el primer verano de mi vida en el resguardo seguro y placentero del útero materno y no prorrumpir en mi primer llanto público hasta 21 de septiembre, día del equinoccio de otoño, a salvo ya de temperaturas demoniacas y estribillos pegadizos. Vine a nacer a tiempo, con un fajo de corticoles bajo el brazo.

Xavi Puig 207

PERO ESTO QUÉ ES (VI)

Escrito por Xavi Puig el . Posteado en Columnas, Firmas

De: Fajardo Rodríguez. Gabriel <Gfajardor@zarzaliasolutions.com>
Asunto: Re: reunion mañana
Fecha: 5 de septiembre de 2013 14:33:01 GMT+02:00
Para: Andrés Sotillos <Asotillosf@zarzaliasolutions.com>

 

OK Andrés, muchas gracias!! Nos vemos mañana.

HUGHES

AVE

Escrito por Hughes el . Posteado en Columnas, Firmas

El AVE Madrid-Sevilla, el AVE primigenio, tiene algunas cosas que me gustan especialmente. El color de sus asientos, por ejemplo, que yo, en mi ignorancia muy sugestionable, asocio al trenzado del logotipo sevillano del No-do. O la posibilidad de encontrarse con alguna folclórica, aunque las folclóricas se vayan acabando.

Hay un aire de posibilidad estelar en Santa Justa, porque también el concepto de folclórica va mutando. Vicky Martín Berrocal, por ejemplo, imponente, casi mexicana, pomular y ahumada, sería folclórica. O los Rivera, que también, sobre todo Paquirrín, van bien de pómulos. ¿Se puede ser una estrella sin unos buenos pómulos?

To all the girls I’ve loved before: ARACELI

Escrito por Juan Carlos Ortega el . Posteado en Firmas, Otros artículos, To all the girls I've loved before

Empiezo hoy, en este precioso lugar de Internet, un recorrido por mi atolondrada vida sentimental. Son muchas las mujeres que me han marcado. En realidad, si he de ser del todo sincero, me resultaría imposible saber cuál de ellas ha ejercido en mí la mayor influencia.

Empezaré, pues, siguiendo el orden alfabético, porque se me antoja imposible decantarme por una. Os hablaré hoy de Araceli.

Era adorable y pequeña, con unos ojos oscuros que probablemente le hacían parecer más inteligente de lo que era. Me enamoré de ella estando en la playa, cuando un golpe de viento le colocó un mechón de cabello entre sus labios. El gesto tan distraído que hizo al retirárselo, mientras seguía hablando, me hizo perder la cabeza.

Creo que nunca estuvo enamorada de mí, y eso hizo que mi locura por ella fuera incrementándose día a día, tal vez de manera exponencial.

Tenía que impresionarla si quería que acabara rendida a mis pies. Araceli era de esas chicas que se enamoran de los hombres que demuestran cierta capacidad para emocionarse ante la belleza artística.

Y un día se me presentó la ocasión perfecta. Paseábamos por el centro de la ciudad cuando vi una exposición de pintura.

- ¿Te apetece que entremos? –le pregunté.

- Oh, sí, claro.

Yo no sabía si aquellos cuadros eran buenos o malos, porque siempre he tenido cierta confusión con la pintura. Me cuesta mucho distinguir una obra maestra de otra creada por un imbécil sin talento, pero supuse que si en un lugar tan céntrico de una ciudad tan moderna como la mía el artista había logrado montar una exposición sobre su obra, ésta tenía que ser relativamente valiosa. Y me animé a opinar.

-Mira estos trazos, Araceli. Fíjate bien.

-¿Cuáles?

-Los del fondo. Los que rodean las nubes. Si los miras detenidamente, apreciarás en ellos cierta desilusión.

-¿Desilusión? ¿Por qué?

-El pincel empezó firme, pero acaba de un modo inseguro. En cierto modo, me recuerda a algunos de los primeros óleos de Van Gogh.

Araceli empezó a mirarme con emoción. Hasta ese momento, la chica ignoraba que yo pudiera tener una sensibilidad tan fina.

Durante más de media hora, paseé con ella ante aquellos cuadros, lanzando frases aparentemente hondas sobre la relación entre la belleza y la verdad, entre la pintura y lo real, entre la emoción y la razón.

La tenía en el bote, no había duda. Tal vez ya era hora de salir a la calle y besarla con locura.

Una vez fuera, Araceli, con una risa nerviosa, me dijo:

-Mira arriba.

-¿Dónde?

-Al letrero del local del que acabamos de salir.

Alcé la vista y me quise morir. Nunca viví un ridículo mayor. Después de aquello nunca la volví a ver. En letras grandes y grises podía leerse: “Hermanos Gutierrez, marcos para cuadros”.

Pepe Albert de Paco

Fabián

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas

El primer restaurante al que me llevaron mis padres fue, muy probablemente, una de esas lúgubres masías donde embadurnaban al comensal con alioli. En Cataluña las hay a millares y, salvo por cierto arroz montaña que se abre paso entre mis recuerdos como la ratatouille de Ego, aún asocio aquellos hangares (campestres, pero hangares al fin y al cabo) con el tremebundo ‘postre de músico’ (el predilecto, por cierto, de la gran mayoría de los socios del Barça, según la docta apreciación de Nacho de Sanahuja).

Carmen Pacheco

POSPONGAN EL APOCALIPSIS, HAY UNA PELOTA EN EL AIRE

Escrito por Carmen Pacheco el . Posteado en Columnas

Ante un tribunal apocalíptico, sinceramente, no sé si esta defensa se sostendría. “Pospusimos el fin del mundo por una bebé china, porque tu vecina se había comprado un móvil, por una actualización en facebook de tu prima y por una conversación que cotilleaste en un Rodilla, pero esto, esto es demasiado. Fue solo un segundo, sin interactuación por tu parte, y con tus acostumbradas suposiciones sin base. Esta vez no cuela. Pulsemos el botón roj…

–¡No! –gritaría yo. Y me pondría en pie. No soy una abogada neoyorkina, pero también tengo una profesión de escaso carácter práctico, y vi tantos capítulos de Candy Candy de pequeña que sé cómo hacer para que me titilen dos lágrimas contenidas en las pupilas. Sabría cómo elaborar mi defensa.

Xavi Puig

PERO ESTO QUÉ ES (V)

Escrito por Xavi Puig el . Posteado en Columnas

Estimado cliente:

Nos ponemos en contacto con usted para informarle de que su número ha sido dado de baja del contrato Movistar Family, que le ofrecía hasta ahora 500 SMS gratis al mes y todas las llamadas gratuitas a los otros tres números asociados a este mismo contrato.

Pepe Albert de Paco

Antimourinhismo para iniciados

Escrito por Pepe Albert de Paco el . Posteado en Columnas

Para Mercutio

También a la hora de largarse Mourinho ha sido un precursor, pues su marcha no es destitución ni dimisión ni espantá, sino que apunta a cese temporal de la convivencia, que es el arreglo al que el portugués, que tiene maneras de príncipe, suele llegar con sus equipos. Mourinho sale de España como el maestro de La lengua de las mariposas salía de su aldea, entre esputos.

HUGHES grande

Sushi

Escrito por Hughes el . Posteado en Columnas

Jesús Terres ha escrito en Suma Cultural  un divertido artículo sobre el sushi y los indeseados efectos de su popularización en España. No puedo decir que en mi caso fuera la, digamos, democratización del sushi, lo que me llevó a probarlo y probarlo en abundancia, años ha, sino más bien el haber tenido una novia asiática, pues ella fue la que me introdujo en la cocina japonesa, que es la forma de introducirse en la cocina asiática, dado que lo chino en España ha sido más bien el timo del glutamato.