Publicaciones etiquetadas ‘Alemania’

La mejor sátira del siglo XX mordía en alemán

Escrito por Ramón Rodríguez el . Posteado en Monográficos

A veces pensamos, y a veces, con razón, que los alemanes no saben ser divertidos. Por cada Heine les salen mil como Hegel. Pero en pleno imperio alemán un grupo de ilustradores, periodistas y dramaturgos editó en Múnich un semanario con el que aún hoy es imposible aburrirse. Se reían de todo lo que había en su país con la humanidad y la finura que distingue a la verdadera mordacidad del moralismo. Hacían mofa de los pedantes y de los rancios; de los generales y de los obispos; de los poderosos, sobre todo, pero a veces de los miserables también, con unas lujosas ilustraciones de un encanto muy difícil de describir. Su frescura dejó una huella imborrable en quienes la leyeron y un siglo después de su época dorada se considera una de las mejores publicaciones de humor de cuantas ha habido. Se trata de la revista Simplicissimus, que divirtió a los alemanes en algunos de los momentos más negros de su historia.

Su aventura arrancó en abril de 1896. En aquel tiempo existían en Europa multitud de revistas satíricas, pero ninguna satisfacía los gustos de este grupo de intelectuales alemanes, que aspiraba a fundar un semanario libre y popular, de gran formato, que fuera un espejo de la sociedad de su tiempo y no un manojo de columnas afectadas. El nombre salió de una de esas pocas cosas graciosas que los alemanes nos han dado al resto del mundo: la novela picaresca “El aventurero Simplicíssimus“. Pretendían «despertar con palabras ardientes a una nación perezosa», como proclamaban sobre el plomo en su estreno, y declaraban orgullosos que sus cuatro enemigos eran la estupidez, la misantropía, la mojigatería y la intolerancia.

Aleix Saló: “El paréntesis no es la crisis, el paréntesis fue la burbuja”

Escrito por Guillermo Ortiz el . Posteado en Entrevistas

A sus 29 años, Aleix Saló se enfrenta de nuevo al reto de la divulgación. Desde que saltara a la fama con el vídeo de su libro “Españistán”, Saló es una referencia para muchos ciudadanos que no entienden lo que pasa en su país y en el mundo. Obviamente, eso tiene sus riesgos, como él mismo reconoce: “Al utilizar un lenguaje muy popular, tengo facilidad para manipular muchas cosas… y de hecho quizá lo estoy haciendo sin darme cuenta”. Lo cierto es que en “Euro Pesadilla” intenta ir un paso más allá, sin quedarse tanto en el presente y en el discurso más o menos directo, para explicar, en cambio, siglos y siglos de Europa y su lugar en el mundo. Si por algo destaca Aleix es por su claridad, eso nadie se lo puede negar. Su visión de la progresiva desaparición de la clase media, una clase media acostumbrada a planificar, caracterizada por la estabilidad y que ahora ve cómo todo se tambalea, es brillante. En esta entrevista intentamos alejarle un poco del entretenimiento para aclarar conceptos que pueden quedar perdidos en sus vídeos y sus libros. Otra cosa, como él mismo diría con su constante humildad, es que lo consigamos.

Fotógrafa: Lola Guerrera

La guerra de Dix

Escrito por Joaquín Armada el . Posteado en Monográficos

Ningún pintor se esforzó tanto como el alemán Otto Dix en mostrar el horror de la Primera Guerra Mundial. Durante décadas retrató los horrores que había visto durante su experiencia en las trincheras de Flandes. Todavía hoy sus grabados son una de las mejores denuncias de la imponente repulsión de la guerra.

Amanece. Un sol radiante anuncia un día hermoso. Quizá sea primavera o verano. No podemos saberlo porque la muerte ha parado el tiempo. El cañoneo ha convertido el campo en una desordenada sucesión de pequeñas elevaciones y hondonadas. Los árboles son estacas partidas con ramas de alambre de espino. Si uno se fija bien, puede distinguir el esqueleto blanquecino de un soldado en la tierra de nadie. En primer plano, dos soldados alemanes se mueven a cuatro patas para evitar ser vistos por un enemigo invisible. Colgadas de sus bocas, agarradas por sus dientes, llevan sendas bolsas para su posible desayuno. La mano del soldado que gatea casi toca la mano de un esqueleto que nace de la tierra. Son los restos de un soldado que quizá murió la primavera pasada y quedó sepultado en su trinchera. Su mano de huesos es más humana que la mano de los vivos, tan rotunda como una pezuña. Los dos hombres que gatean se han convertido en animales que luchan instintivamente por su supervivencia. Parece imposible creer que sólo unos meses antes podían haber manejado un pincel.