Publicaciones etiquetadas ‘Ana Boyero’

La señorita Berdie

Escrito por Ana Boyero el . Posteado en Relatos

El día que la señorita Berdie entró en mi consulta recordé que hacía demasiado tiempo que no hacía el amor con una mujer. En mi trabajo no estoy acostumbrado a tratar con chicas jóvenes, y mucho menos con aspecto de azafata de vuelo de los setenta. Nunca había sentido atracción física por ninguna paciente, principalmente porque cuando abrí la consulta decidí concentrarme en el mercado más estable de la psiquiatría: el de esposas aburridas con hijos casados. Estas señoras tienen muchas amigas en su misma situación y se recomiendan las unas a las otras. Vienen a verme por mi increíble capacidad para escuchar y por la facilidad con que receto ansiolíticos.

La luminosa piel de la señorita Berdie dejaba claro que domir no era un problema para ella; no llevaba anillo en la mano, así que tampoco estaba aquí por culpa de un matrimonio desgastado. Su presencia me pilló totalmente desprevenido, tendría que confiar en mi instinto. Mi primer impulso fue volver a mirarle las piernas.

- Me ha dado su teléfono la señora Márquez  – llevo años tratando a la señora Márquez: esposa de cardiólogo, tobillos gordos y preferencia por las benzodiacepinas – , dice que es usted muy bueno.

Alfonso Zapico: “Que un genio de la literatura se aburriera en las tertulias literarias me alucina”

Escrito por Ana Boyero el . Posteado en Entrevistas

Debido a un resfriado permanente, Alfonso Zapico siempre se dibuja con bufanda. 

James Joyce se enamoró de su vecina Martha Fleischmann al asomarse a la ventana y encontrarse a la joven tirando de la cadena del váter. “Ese momento mágico donde surge el flechazo me pareció tan sórdido que tuve que dibujarlo”, explica Alfonso Zapico, ganador del Premio Nacional del Cómic 2012 por su biografía dibujada del escritor irlandés. Esta escena no es una excepción en “Dublinés”, una obra que retrata a uno de los escritores más admirados de la Literatura como alguien egoísta, orgulloso y bastante rarito.

Aunque muchos textos de James Joyce no sean precisamente accesibles, la novela gráfica de Zapico sí lo es. Las contradicciones del Joyce personaje no dejan de sorprender. Es un putero romántico, solo escribe sobre la Irlanda de la que reniega, conoce en profundidad todos los ritos del catolicismo pero ni se casó ni bautizó a su prole (Nora Barnacle, su pareja, llegó a amenazarle con bautizar a sus hijos para que dejara la bebida) y es capaz de combinar el ego más subido de la isla con un abrigo sucio porque “no se gana nada por ir limpio”.